El componente más importante es la defensa del derecho de autor.
Ese derecho a recibir un dinero por su trabajo creativo, que tienen quienes son reconocidos por la legislación vigente, como autores de una obra audiovisual.
Respetar absolutamente el derecho de autor es indispensable para formar un conjunto de creadores que, al poder vivir de lo producido por sus obras, conformen un conjunto cultural creativo que desarrolle el imaginario y la simbología de la sociedad.
La piratería, en cuanto violadora de este derecho, es una agresión a todo el cuerpo social.
Porque la piratería, entendida como el no pago, o la no cancelación, en tiempo y forma, del derecho de autor correspondiente a la difusión o exhibición de una obra, atenta contra la preocupación social, resguardada por importantes medidas del estado, de desarrollar obras audiovisuales propias en una sociedad.
Teniendo en claro este concepto de piratería, podemos deducir que es piratería no solo la copia ilegal, o “trucha” de una obra, sino también la ausencia o falta de trasparencia en las liquidaciones de salas de cine, canales de televisión, video clubes, empresas de telefonía y cualquier otra empresa comercial que se dedica a la comercialización y explotación de obras audiovisuales.
Para preservar su amalgama social y cultural, el estado debe castigar todas estas formas de piratería por igual.
Al ser la piratería un hecho ilegal muy complejo, es necesario definir claramente los frentes en los que hay que accionar para combatirla.
1 –Exhibición.
Control, responsabilidad y trasparencia en la cadena de distribución y exhibición para que las películas producidas localmente llegan a su público de manera eficiente, y no sean desalojadas por compromisos comerciales, o que sus autores o titulares de derecho de autor, vean tergiversado su rendimiento económico por liquidaciones dudosas.
Concomitante con esto, se debe promover el cumplimiento estricto de las reglamentaciones sobre exhibición de material cinematográfico.
2 –Edición.
Regulación de la edición en video, DVD y CD para asegurar que toda película nacional sea editada en cantidad necesaria, acceda a su público a través de una distribución eficiente y una liquidación de copias y ganancia transparente.
3 –Televisión.
Extender a la televisión abierta y por cable las regulaciones sobre exhibición que rigen para las salas cinematográficas, ya que la televisión accede a un público mucho más masivo que las salas y, por lo tanto, cae dentro de la órbita del interés por extender la influencia de los contenidos cultural de las obras cinematográficas locales.
4 –Distribución
Extensión de los controles y reglamentaciones sobre cuotas de exhibición al sector de los distribuidores ya sean empresas nacionales o internacionales.
5 –Precios.
Autorregulación de las empresas impulsada por el Estado para encontrar en una baja de precios en las exhibiciones en sala y las ediciones electrónicas de la cinematografía nacional, una ampliación del mercado para llegar a gente que “necesita” ver y compartir las imágenes de su tiempo.
5 –Legislación.
Es necesario adaptar la legislación vigente desarrollando medidas eficientes para evitar, o disminuir, la piratería. Por un lado, y reconociendo que la piratería genera su propio mercado por motivos económicos, o por usos sociales incentivados por el desarrollo de nuevas tecnologías que hacen casi imposible la fiscalización total del copiado ilegal, que muchas veces se hace dentro del hogar, se deberá impulsar una ley de gravamen a los equipos y el material virgen de copia para duplicación electrónica, digital o de cualquier otra técnica creada o por crearse, de una obra audiovisual.
Con este gravamen, distribuido por las sociedades de gestión entre sus autores beneficiarios, se incentivara el desarrollo de mas y mejores autores de obras audiovisuales que desarrollen un “clima cultural” que aporte a la diversidad de la cultura y no al discurso único.
Por otro lado, se debe perseguir con acciones legales ágiles a los piratas audiovisuales, acciones que deben incluir al INCAA como ente de regulación y control del medio audiovisual.
6 –Control.
El INCAA, debe desarrollar los controles necesarios para asegurar el cumplimiento de los puntos anteriores.
Para eso deberá contar con normas ágiles y efectivas que le permitan un accionar independiente para prevenir o evitar transgresiones en los puntos detallados anteriormente.
De esta manera, con normas que permitan un accionar ágil y eficiente sobre todos los aspectos constitutivos de la piratería, el estado y las empresas privadas generaran un ámbito propicio para el crecimiento del “clima cultural” nacional, que conviva en paridad de condiciones con la“atmósfera cultural” global que envuelve todo el mundo audiovisual.
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